Bondades de las aguas termales

No es necesario sentirse enfermo para visitar y disfrutar de las aguas termales, pero sin duda que la composición mineral de las mismas, son favorables para el organismo.

La primera sensación es de relax total, usted no querría salir de las pozas de lo bien que se va a sentir.

Por otro lado, con el calor del agua se abren los poros, se estimula la circulación, se elimina las toxinas propias corporales producto de la sudoración y a través de la piel se absorben los minerales que la componen; principalmente: hierro, calcio, zinc, magnesio, sílice, potasio, entre los más importantes.

Una vez que haya disfrutado de las aguas termales, le invitamos a darse los baños de lodo o barro terapéutico, no solamente va a exfoliar la piel de manera natural, sino que va a nutrirla, obteniendo al final una sensación de frescura y bienestar.

Sin dejar de mencionar las duchas de aguas termales para terminar con este tratamiento natural de descanso y belleza.

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Propiedades y Beneficios de las Aguas Termales.
Los beneficios obtenidos en tratamientos con aguas termales, no dependen exclusivamente del elemento “agua”, sino de una multiplicidad de estímulos: químicos, físicos y biológicos.

Los efectos químicos se encuentran relacionados con las substancias que posee el agua, que al estar en contacto con la piel, pasan por ósmosis al torrente sanguíneo.

Los efectos físicos se deben mayormente a la temperatura del agua, dado que ésta produce vaso dilatación periférica, con la cual se mejora la oxigenación de los tejidos en la zona tratada y liberación de substancias que producen efecto antiinflamatorio y calmante del dolor, con relajación muscular, provocando una sensación de bienestar.

A su vez, cada sector del cuerpo humano tiene reacciones internas, fisiológicas, que les son propias, como una mayor o menor red de capilares sanguíneos, reacciones nerviosas, componentes químicos de los tejidos, etc. Por esta razón, por ejemplo, los pies sienten caliente, un baño que para el tronco es indiferente.

Los efectos biológicos se producen por la acción de la “flora” y la “fauna” hidrotermal, integrada por “macro” y “micro” organismos, en compleja unión. Esto se denomina genéricamente “biogleas” y está compuesta por decenas de miles de especies diferentes.

No hace demasiados años, se aisló un microorganismo - en la “Sociedad Internacional de Medicina Hidrológica” - estudiando precisamente lo que se llama “elementos intangibles” de las aguas termales.

Uno de estos organismos, del grupo de las “sulfobacterias” beneficiaba la piel humana. Avanzando en esa investigación, se supo  que cuando una agresión, aún la más pequeña, se produce sobre la epidermis, aparece una sucesión de reacciones biológicas en “cascada”, generadora de una cantidad de micro-traumatismos, que incluyen lo que se conoce como “inflamación celular”.

Estos micro-traumatismos, repetidos a lo largo del tiempo, son el origen del envejecimiento cutáneo. Las “biogleas” o “plancton hidrotermal”, no sólo aumentan el sistema de defensa y reparación de la piel frente a las agresiones externas (envejecimiento y deterioro) sino que ejercen una acción biológica sobre sus funciones vitales  - además de otros órganos y sistemas - que mejora sensible y significativamente la tonicidad y tersura de la piel.

Las aguas termales no son una panacea para todas las dolencias, pero pueden ser un excelente paliativo para la mayoría de ellas, porque:

    • Estimulan las defensas del organismo.
    • Depuran la sangre, eliminando toxinas por sudoración y diuresis.
    • Reactivan el metabolismo.
    • Reeducan el sistema termorregulador.
    • Provocan una dilatación en la red vascular, con el correspondiente flujo sanguíneo, tornando al organismo, resistente al frío.
    • Tienen efectos revitalizadores sobre células y tejidos.
    • Se obtienen resultados analgésicos y antiespasmódicos.
    • Son sedantes del sistema nervioso.

 

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